Si has terminado tu novela y has empezado a investigar cómo mejorarla antes de enviarla a editoriales o agencias literarias, probablemente te hayas encontrado con una larga lista de servicios: informe de lectura, editing, corrección de estilo, corrección ortotipográfica, lectura beta… Y es normal que no sepas cuál necesitas.
Una de las confusiones más habituales es pensar que el editing consiste únicamente en mejorar la estructura, el ritmo o los personajes. Y sí, eso forma parte del proceso. Pero quedarse solo con esa definición es reducir muchísimo el trabajo de un editor. En realidad, un buen editing consiste en tomar decisiones estratégicas para que una historia alcance todo su potencial.

¿Qué hace un editing?
Cuando hablamos de edición de contenido o editing, normalmente pensamos en aspectos como:
- La estructura de la novela.
- El ritmo narrativo.
- La construcción de personajes.
- La coherencia de la trama.
- Los conflictos.
- El punto de vista.
- La evolución emocional de los protagonistas.
Todo eso forma parte del trabajo, pero hay mucho más. Porque además de analizar todo lo que falla y funciona, ayuda a pensar tu manuscrito como un todo.
La mayor parte de las veces el problema no radica en el estilo o la escritura (aunque casi siempre se debe someter el manuscrito a una corrección posterior), sino en las decisiones que se tomaron durante el proceso creativo y que se deben corregir antes del estilo o la ortotipografía.
Estas son algunas situaciones con las que me encuentro trabajando con autores:
- Reducir una novela sin que pierda su esencia
No es raro recibir manuscritos de 180.000 o incluso 200.000 palabras. ¿Significa eso que sobren la mitad o que haya que cortar por cortar? No. Pero muchas veces sí existen escenas repetitivas, subtramas que no terminan de desarrollarse o capítulos que ralentizan la lectura. En este sentido, el objetivo es conseguir que cada escena tenga una función clara.
- Descubrir que una bilogía no necesita dos libros
A veces ocurre justo lo contrario de lo que el autor imaginó. Hay historias planteadas como trilogías o bilogías cuyo conflicto principal puede resolverse perfectamente en una sola novela más larga. O dejar un final que puede ser abierto pero funcionar también si el libro finalmente queda como proyecto autoconclusivo.
Y lo siento, pero si buscas ir por editorial, debes tener en cuenta que casi nunca cogen manuscritos noveles planteados como un proyecto dividido en varios libros.
Un editing también ayuda a tomar ese tipo de decisiones y a ayudarte a saber cómo convertirlo.
- Encontrar el verdadero comienzo de la historia
Muchas novelas empiezan demasiado pronto o no dividen bien los actos (incluso no están estructuradas de la mejor forma como para lo que se quiere contar). El autor necesita escribir ciertos capítulos para conocer a sus personajes, pero el lector no necesita recorrer ese mismo camino. Una de las preguntas más habituales durante un editing es: ¿Dónde aparece el primer giro? Y, muchas veces, la respuesta sorprende.
- Descubrir quién es el auténtico protagonista y sus conflictos interno y externo
Puede parecer extraño, pero sucede. En ocasiones, un personaje secundario tiene un arco mucho más potente que el protagonista elegido inicialmente. No significa cambiar toda la novela, pero sí analizar si el foco narrativo está colocado en el lugar adecuado.
- Eliminar aquello que no aporta
Hay escenas que están muy bien escritas, que son bonitas o que directamente el autor les tiene especial cariño. Personajes encantadores con subtramas interesantes… Y, sin embargo, ninguna de ellas ayuda a contar mejor la historia ni tiene nada de especial para la trama. Una parte importante del editing consiste precisamente en distinguir entre lo que gusta y lo que realmente aporta.
- Potenciar aquello que hace única tu novela
No todo consiste en eliminar o reescribir mil veces. También hay que detectar qué hace especial una historia. La voz narrativa, la ambientación, la relación entre personajes que merece mucho más protagonismo… Y aquí, el editing corrige debilidades, pero también ayuda a potenciar fortalezas.
Un editing no cambia tu novela: la ayuda a convertirse en la mejor versión de sí misma. Y no: no te equivoques; el editor no «reescribe» las novelas. Mi trabajo consiste en señalar qué funciona, qué no termina de hacerlo y, sobre todo, proponerte soluciones para que seas tú quien tome las decisiones.
La última palabra siempre la tiene el autor y lo que hace el editor no son más que sugerencias. Nadie conoce tu historia mejor que tú y el editing no busca escribir otra novela. Busca ayudarte a escribir la novela que realmente querías contar.
Si has terminado tu manuscrito y sientes que algo no acaba de encajar pero no sabes identificar qué es, quizá no necesites otra reescritura en solitario. Quizá necesitas una mirada profesional que te ayude a ver lo que, después de tantos meses (o años) trabajando en tu historia, resulta imposible detectar desde dentro.
Si quieres saber si el editing es el servicio adecuado para tu novela, puedes conocer cómo trabajo en Luma o reservar una primera llamada de valoración gratuita.