Escribir un buen diálogo, al igual que a escribir cualquier otra cosa, se aprende practicando. No he descubierto nada, ¿eh? Pues eso: escribe. Pero antes, fíjate en los diálogos de aquellas novelas que te gustan. Verás cómo no todos son iguales: ni a nivel de estilo ni a nivel de función narrativa.
Hay algunas claves para escribir un buen diálogo que podemos interiorizar, para hacerlo lo mejor posible desde el punto de partida: como pueden ser reflejar la personalidad de los personajes de forma correcta a través de muletillas o expresar sentimientos en lugar de explicarlos en un diálogo indirecto o en la narración.
Cuatro claves para escribir un buen diálogo
- Cuida los verbos dicendi: Decir y preguntar son expresivos, pero explora sinónimos; utiliza otros verbos que hablen de la intención del personaje. Susurrar, gritar, exclamar, cuestionar, afirmar, concluir, desmentir, notificar, aconsejar, acordar, deetallar, oponer, advertir, ordenar, animar, amonestar.
- Puede resultar obvio, pero mira a tu alrededor (en tu vida y en otras obras) y observa cómo se expresa la gente en función de su edad, la época y el lugar donde nació, el tiempo en la que ocurre… Y utiliza muletillas, expresiones, vocabulario, refranes… todo lo que ayude a conocer y distinguir a cada personaje.
- No es necesario que siempre estén pasando cosas, pero el diálogo tiene que cumplir una función: intercambiar información, mostrar emociones y la personalidad de los personajes, avanzar en la trama… evita diálogos banales y que no dicen nada.
- No es lo mismo explicar una ruptura, el anuncio de algo importante, una gran revelación o hacer una declaración de amor en forma de diálogo directo que hacerlo en formato indirecto o explicado.
Qué evitar cuando buscamos escribir un buen diálogo
Siguiendo el hilo de las cosas que podemos aplicar en nuestra escritura de diálogos, a continuación os muestro qué se debe evitar para que podamos decir que tenemos ante nosotros un buen diálogo:
- Exceso de información (infodumping): No uses a los personajes para explicar datos que ambos ya saben solo para que el lector los descubra. Y sobre todo, evita que haya un formato de tesis: que uno de los personajes que dialoga suelte un speach explicando en exceso algo que se puede mostrar a través de la trama.
- Voces idénticas: Evita que todos los personajes hablen con el mismo vocabulario, ritmo y nivel formal; cada uno debe tener su propia identidad. Y esto, como decíamos antes, se logra fijándonos en cómo se expresa la gente a nuestro alrededor o incluso en otras ficciones.
- Verbos dicendi raros: Como decíamos antes, en la variedad está la riqueza. Pero de nada sirve que estemos escribiendo un buen diálogo con personajes súper potentes, si de pronto lo llenamos de verbos rebuscados en las acotaciones (como exclamó gimiendo o replicó suspirando); a veces con un simple dijo o contestó basta.
- La puntuación: a nivel ortotipográfico, uno de los mayores errores (sobre todo, en primeras veces) es no saber controlar la puntuación y el uso de la raya en los diálogos. Aprender esto también se logra practicando.
En función del género que estemos escribiendo, esto se puede complicar; hay algunos que hacen la vida más fácil al autor en este sentido; como puede ser el romance o las historias más intimistas. Sin embargo, en géneros no realistas a veces esto se puede complicar, sobre todo cuando se entremezclan diferentes razas no humanas (cada una con su naturaleza particular), se ambientan en el futuro o se trata de ficción especulativa.
Todo ello va ligado a muchas otras decisiones que tome el autor, claves para escribir su novela: worldbuilding, conflicto, cantidad de personajes… Cada una de esas decisiones condicionará el tipo de diálogos que pida la historia; y por lo tanto, la facilidad para conseguir un buen diálogo.
